Todos los placeres sublimes se rigen por la escasez.

Conviene que los huevos se hayan sacado del frigorífico dos horas antes para que tomen la temperatura ambiente. Se calienta el aceite con el diente de ajo sin pelar dentro, cuando empieza a hacerse el ajo, se retira y echan los huevos, mejor de uno en uno y se mima su fritura, echando con la espumadera el aceite por encima de la yema, para que no se quede cruda, dejándola en el punto de gusto de los comensales. Se retira con la espumadera y se sala en el plato. Yo le espolvoreo una pizca de pimentón por encima (muy poco) Comer enseguida.
Nota: Cuando hablo de escasez de estos placeres no pretendo decir que los ingredientes que cito sean escasos, en este caso me refiero a lo poco que se prodigan en esta casa (por estas cosas de los regímenes, calorías y cosas así) y a lo mal que los cocina mucha gente, con lo sencillo que es hacerlos bien.


