Séneca afirmaba que Estados sin justicia no son más que bandas criminales desarrolladas en exceso.
(Si alguien sabe por donde anda la Justicia en este país que me avise, que ando necesitado…)
Lo mismo opinaba Agustín de Hipona – conocido también como San Agustín -: “Quitada la justicia, ¿qué otra cosa son los reinos, sino inmensos latrocinios?
Los latrocinios, ¿qué son sino unos reinos pequeños?
Porque también éstos son una gavilla de hombres que se rigen por el mando de su príncipe, unidos por pactos de asociación, en el que la presa se divide en la proporción convenida. Este mal, si crece con la agregación de tanta gente perdida, y llega al grado de tener lugares y constituir sedes y ocupar ciudades y someter pueblos y toma el nombre de reino que manifiestamente le otorga no la codicia dejada sino la impunidad añadida.”
Y lo ilustraba con una anécdota sobre Alejandro Magno:
“Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caido prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje? Lo mismo que a tí, le respondió, el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a tí, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador”.
