Tres personajes principales, no muy reales hay que decirlo: una niña de 12 años con una madurez no muy infantil y que no encaja bien en su propia familia. Una mujer madura portera de un inmueble precioso en el centro de París, de apariencia inculta y arisca que esconde una personalidad sensible y cultivada: nuestro Erizo. Y un atractivo y rico viudo japonés, Kakuro Ozu, vecino del inmueble, forman el esqueleto de esta película que te engancha desde el principio y hace que te quedes un rato en silencio cuando llega el final, con una sensación algo extraña.
Ternura en la vida cotidiana, en el sentido de la vida y de la muerte, en el amor, en la relación entre las personas.“Si morir es dejar de ver a los que amas y dejar de ver a los que te aman, entonces la muerte si que es una cosa trágica” dice en una escena Paloma la niña protagonista.
Ha recibido críticas dispares. A mi me ha gustado. Mucho.
Guárdamela… seguro que me encantará.
Cuenta con ello