Melilla es una ciudad siempre singular, multicultural y cosmopolita. Sigue en movimiento. Cada vez que vuelves al cabo de algún tiempo siempre notas sutiles diferencias. No sólo en infraestructuras, que también, con nuevas plazas o reformas de distintas zonas, sino en la gente. En los buenos amigos que por suerte tenemos aquí.
Me han invitado a la ruptura del ayuno, pues estamos en Ramadán, en varias ocasiones,unos magníficos amigos y he disfrutado con los ritos, las costumbres la camaradería y la alegría de la fiesta en familia.
Volver a ver a los amigos que no has visto hace meses, ponerte al día de vidas e incidencias.Hacer planes de futuro que son más deseos que luego realidades… El único problema es que siempre lo hacemos alrededor de una mesa…y luego se pagan las consecuencias.
Pero me gusta volver a Melilla de vez en cuando.