Algunos años más tarde, después de un cambio de Directivos en la compañía, como consecuencia de una “reestructuración” de la flota (¿se dirá así?) cambiaron de nacionalidad las tripulaciones. Hindúes y filipinos aparentemente eran más rentables. (Cobraban menos)
Durante un par de años sabáticos mi afición por las maquinitas se mantuvo incólume.
Coincidiendo con mi ingreso en la Administración General del Estado, previa dura oposición, se fue popularizando Internet.
Aunque en general estoy de acuerdo con Enrique Dans, a pesar de mi edad, no creo encontrarme entre los que consideran las nuevas tecnologías como algo extravagante y peligroso, más bien al contrario. Aunque el proceso de informatización de los servicios públicos ha sido y es lamentablemente lento y penoso, excepciones aparte. Pero eso también es otra historia.
Estábamos hablando de Internet y la informática. El verdadero problema de mi adicción. Como lo define Wikipedia “Una explosión cúmulo de ideas distintas, de personas diferentes, de pensamientos distintos, de tantas y tantas posibilidades donde podemos perdernos”.
Lectura, comunicación, información, música, cine…todo al alcance de un clic.
Hace unos días, como ya comenté por aquí, tuve algún problema con Windows. Decidido a organizar un poco la casa me decanté por una reinstalación del sistema operativo. Prudentemente pase todos mis preciados bienes – datos, fotos, acontecimientos importantes de la vida – a un disco duro externo de gran capacidad conectado a un puerto USB. Y comencé la reinstalación.
No quiero describir el calvario que eso supone con Windows, la mayor parte de vosotros supongo que lo habéis padecido.
Después de varias ristras de sustos, juramentos y gritos al cielo – no olvidemos que soy un rudo hombre de mar…- parecía finalizada la operación. Es entonces cuando vi, así como de reojo la lucecita del disco duro externo encendida…
Lo siguiente de lo que tengo memoria es del cartelito de Windows informándome que ese disco “no tiene formato, ¿desea formatearlo ahora?

El tener una psicóloga /informática en casa hace mucho, enseguida su unió a mi dolor.
No me he atrevido a tocarlo… supongo que no es recuperable.
¿Os imagináis la sensación de vacío?
¿He comentado alguna vez que odio Windows?
Me imagino la cara de Steve Ballmer -mira que tiene poca gracia el señor ese- riéndose, dando saltitos en un escenario y gritando… ¡¡¡ I LOVE THIS COMPANY!!!

Y eso me enciende todavía más.
Por eso he venido a esta reunión, parece que decirlo en voz alta es buena terapia…
He realizado un test que he visto por ahí y el resultado no parece muy grave. ¿Sere recuperable?
La vida ya nunca será igual…
Voy a empezar a ahorrar. Creo que probare un Mac. Todo el mundo dice que está muy bien…
